Pan de Mallorca puertorriqueño
Si hay un pan dulce que representa la tradición de Puerto Rico, son las mallorcas. Este bollo suave, esponjoso y ligeramente dulce, con una miga tierna y mantecosa, se reconoce por su forma de caracola y la capa de azúcar glas. Su origen está ligado a la ensaimada de Mallorca, una especialidad española que llegó a la isla y, con el tiempo, se transformó hasta convertirse en una preparación propia de la gastronomía puertorriqueña. Hoy es habitual encontrarlo en panaderías y cafeterías.
Preparar pan de Mallorca puertorriqueño en casa es sencillo. La masa enriquecida con leche, mantequilla y yemas necesita sus tiempos de levado para conseguir la textura suave y aireada de las auténticas mallorcas. Después se forman las espirales, se hornean hasta quedar ligeramente doradas y se terminan con azúcar glas. Puedes disfrutarlas con un café con leche, con mantequilla, o utilizarlas para preparar un sándwich de jamón y queso. Sigue nuestra receta paso a paso y disfruta de este clásico dulce puertorriqueño.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 22 minutos
- Tiempo total: 3 horas y 30 minutos
- Raciones: 12 mallorcas
- Categoría: Pan dulce
- Tipo de cocina: Puertorriqueña
- Calorías por ración: 390 kcal
Ingredientes
Para la masa
- 520 g de harina de trigo para todo uso
- 120 g de leche entera
- 120 g de agua
- 7 g de levadura seca activa
- 100 g de azúcar
- 6 yemas de huevo grandes
- 170 g de mantequilla sin sal
- 5 g de sal
Para formar las mallorcas
- 30 g de mantequilla sin sal
Para terminar
- 60-80 g de azúcar glas
Como hacer Pan de Mallorca puertorriqueño
- Activar la levadura: Calentamos ligeramente la leche y el agua, procurando que estén tibias y no calientes, ya que una temperatura excesiva podría perjudicar la levadura. Las mezclamos en un recipiente, añadimos la levadura seca y dejamos reposar entre 5 y 10 minutos, hasta que la superficie comience a formar espuma. Si utilizamos levadura instantánea, podemos incorporarla directamente junto con la harina y no es necesario activarla previamente.
- Preparar la mezcla líquida: Derretimos los 170 g de mantequilla y dejamos que se temple para que no esté caliente al incorporarla. En un bol grande batimos ligeramente las yemas con el azúcar y añadimos la mantequilla derretida, mezclando hasta integrarla. Incorporamos después la mezcla de leche, agua y levadura y removemos hasta obtener una preparación homogénea.
- Formar la masa: Añadimos poco a poco la harina junto con la sal mientras mezclamos con una cuchara de madera o con el gancho de una amasadora. Continuamos hasta que todos los ingredientes formen una masa blanda y ligeramente pegajosa. No debemos añadir harina en exceso aunque al principio parezca que la masa se pega: durante el amasado irá adquiriendo más cuerpo y una textura elástica.
- Amasar la masa: Pasamos la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasamos durante unos 8-10 minutos, o utilizamos una amasadora con gancho a velocidad baja-media durante aproximadamente 7-9 minutos. La masa estará lista cuando se vea lisa, suave y elástica y pueda estirarse sin romperse con facilidad. Si resulta demasiado pegajosa, es preferible dejarla reposar unos minutos antes de añadir más harina, incorporándola solamente si realmente hace falta, ya que un exceso de harina produciría unas mallorcas más densas y menos tiernas.
- Primer levado: Formamos una bola con la masa y la colocamos en un recipiente ligeramente engrasado. Cubrimos con un paño limpio o film y dejamos reposar en un lugar templado y sin corrientes de aire durante aproximadamente 1½-2 horas, hasta que aumente claramente de volumen y esté cerca de duplicarlo. El tiempo puede variar según la temperatura de la cocina, por lo que debemos guiarnos principalmente por el aspecto de la masa y no únicamente por el reloj.
- Dividir y relajar la masa: Cuando la masa haya levado, la volcamos sobre la superficie de trabajo y la desgasificamos suavemente para eliminar el exceso de aire. La dividimos en 12 porciones iguales y formamos una bola con cada porción. Las cubrimos y dejamos reposar durante 10-15 minutos para que el gluten se relaje y podamos estirarlas con mayor facilidad.
- Estirar y untar con mantequilla: Tomamos una de las porciones y la extendemos con el rodillo hasta formar un rectángulo alargado. No es necesario dejar la masa extremadamente fina, pero sí suficientemente extendida para poder enrollarla después. Derretimos los 30 g de mantequilla reservados para este proceso y pincelamos ligeramente la superficie de la masa, procurando distribuir una capa fina y uniforme sin empaparla. Repetimos el proceso con el resto de las porciones.
- Enrollar la masa: Enrollamos cada rectángulo desde uno de los lados largos hasta formar un cilindro fino y alargado. Si la masa se encoge al estirarla o resulta difícil de trabajar, la dejamos reposar unos minutos antes de continuar; de esta manera el gluten se relaja y podremos alargarla sin forzarla ni romperla.
- Formar las espirales: Tomamos cada cilindro y lo alargamos suavemente hasta conseguir una tira de aproximadamente 35-45 cm. Después la enrollamos sobre sí misma formando una espiral o caracola, sin apretarla demasiado para dejar espacio a la masa durante el segundo levado. Introducimos ligeramente el extremo final por debajo de la pieza para que la espiral conserve su forma y no se desenrolle durante la fermentación.
- Segundo levado: Colocamos las mallorcas sobre una bandeja cubierta con papel de horno, dejando varios centímetros de separación entre ellas para que puedan crecer sin pegarse. Cubrimos ligeramente y dejamos reposar en un lugar templado durante 45-60 minutos, hasta que estén visiblemente hinchadas, suaves y esponjosas. No es necesario que lleguen a duplicar completamente su tamaño, ya que continuarán creciendo durante los primeros minutos de horneado.
- Precalentar el horno: Durante la parte final del segundo levado precalentamos el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo. Si utilizamos una bandeja muy oscura, es preferible colocarla sobre otra bandeja clara o utilizar papel de horno, ya que las bases pueden dorarse demasiado antes de que el interior esté completamente cocido.
- Hornear las mallorcas: Cuando hayan terminado el segundo levado, pincelamos muy ligeramente la superficie con la mantequilla que haya quedado disponible y llevamos la bandeja al horno. Horneamos durante 18-22 minutos, hasta que las mallorcas estén ligeramente doradas y cocidas. Es importante no prolongar demasiado la cocción, porque el pan de Mallorca debe quedar tierno y esponjoso por dentro, no seco ni excesivamente tostado. Si el horno calienta de forma desigual, podemos girar la bandeja aproximadamente a mitad de la cocción.
- Espolvorear con azúcar glas: Retiramos las mallorcas del horno y las dejamos reposar durante 5-10 minutos. Cuando estén todavía ligeramente tibias, pero no demasiado calientes, las espolvoreamos generosamente con azúcar glas. Si lo hacemos cuando están recién salidas del horno, el azúcar puede derretirse y desaparecer sobre la superficie en lugar de quedar como la característica capa blanca del pan de Mallorca.
- Servir: Servimos las mallorcas tibias o a temperatura ambiente, acompañadas tradicionalmente de café con leche. Su textura suave y ligeramente dulce también las hace perfectas para abrirlas y preparar un sándwich de jamón y queso, una de las formas más populares de disfrutar este pan en Puerto Rico.