Bizcocho cuatro cuartos

Bizcocho cuatro cuartos casero, esponjoso y con una miga tierna y sabor a mantequilla
Receta de bizcocho cuatro cuartos

Entre los clásicos de la repostería, el bizcocho cuatro cuartos destaca por su sencillez, su sabor a mantequilla y su miga tierna y esponjosa. Esta elaboración de origen francés debe su nombre a la proporción de sus cuatro ingredientes principales, huevos, azúcar, mantequilla y harina, que se utilizan en cantidades iguales. El resultado es un dulce casero perfecto para disfrutar en el desayuno o la merienda, acompañado de café, té o un vaso de leche, sin necesidad de rellenos ni coberturas para quedar delicioso.

Una de las claves para conseguir un buen bizcocho cuatro cuartos está en pesar los huevos sin cáscara y ajustar el resto de los ingredientes a su mismo peso. En esta receta te explicamos cómo preparar la masa paso a paso, incorporando la mantequilla y la harina con suavidad para conservar el aire del batido y obtener una textura equilibrada. Aunque existen versiones con levadura química y distintos métodos de elaboración, esta preparación mantiene la esencia de la receta clásica, ideal tanto para servir en rebanadas como para utilizar en tartas y otros postres caseros.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocinado: 40 minutos
  • Tiempo total: 1 hora
  • Raciones: 8
  • Categoría: Repostería
  • Tipo de cocina: Francesa
  • Calorías por ración: 390 kcal

Ingredientes

  • 200 g de huevos sin cáscara (unos 4 huevos medianos)
  • 200 g de azúcar
  • 200 g de mantequilla sin sal
  • 200 g de harina de trigo de repostería
  • 8 g de levadura química (opcional)
  • 1 pizca de sal

Como hacer bizcocho cuatro cuartos

  1. Pesar los ingredientes y preparar el molde: Pesa los huevos sin cáscara y utiliza exactamente el mismo peso de azúcar, mantequilla y harina, ya que esta proporción es la característica principal del bizcocho cuatro cuartos. Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo. Engrasa un molde rectangular de unos 25 × 11 cm y fórralo con papel de horno, o engrásalo y enharínalo ligeramente para facilitar el desmoldado.
  2. Derretir la mantequilla y tamizar la harina: Derrite la mantequilla en un cazo a fuego suave o en el microondas y déjala templar hasta que esté líquida, pero no caliente. Tamiza la harina junto con la levadura química y la pizca de sal. La levadura es opcional en esta receta tradicional, pero ayuda a conseguir un resultado más uniforme, especialmente si no tienes mucha experiencia montando huevos.
  3. Batir los huevos con el azúcar: Pon los huevos en un bol amplio y añade el azúcar. Bate con varillas eléctricas durante varios minutos, hasta que la mezcla esté pálida, espumosa y haya aumentado considerablemente de volumen. Para facilitar el montado, procura que los huevos estén a temperatura ambiente. La mezcla estará lista cuando, al levantar las varillas, caiga formando una cinta que permanezca unos instantes sobre la superficie.
  4. Incorporar la mantequilla: Vierte la mantequilla templada poco a poco sobre la mezcla de huevos y azúcar. Incorpórala con una espátula mediante movimientos suaves y envolventes, llevando la mezcla desde el fondo hacia arriba. Evita verterla demasiado caliente o remover con fuerza, ya que podrías perder parte del aire incorporado durante el batido y obtener un bizcocho menos esponjoso.
  5. Añadir la harina: Incorpora la harina tamizada en dos o tres tandas y mezcla delicadamente con la espátula hasta que no queden restos de harina visibles. Trabaja con movimientos envolventes y detente en cuanto la masa esté homogénea, sin batir en exceso para conservar el volumen y conseguir una miga tierna.
  6. Verter la masa en el molde: Pasa la masa al molde preparado y alisa suavemente la superficie con una espátula para repartirla de manera uniforme. Procura no golpear el molde con fuerza, pues interesa conservar el aire de la mezcla. Comprueba que el horno haya alcanzado los 180 °C antes de introducirlo.
  7. Hornear el bizcocho: Coloca el molde en el tercio inferior del horno y hornea durante unos 35-45 minutos, con calor arriba y abajo. Evita abrir la puerta durante los primeros 30 minutos para que el bizcocho pueda crecer sin cambios bruscos de temperatura. Después, comprueba la cocción introduciendo una brocheta en el centro; si sale limpia o con unas pocas migas secas, estará listo. Si presenta masa húmeda, prolonga la cocción unos 5 minutos y vuelve a comprobar, teniendo en cuenta que el tiempo puede variar según el horno y el molde.
  8. Desmoldar y dejar enfriar: Retira el bizcocho del horno y déjalo reposar en el molde durante unos 10 minutos para que se asiente y sea más fácil manipularlo. Desmóldalo con cuidado y pásalo a una rejilla hasta que se enfríe por completo antes de cortarlo. Así evitarás que la miga se rompa o se apelmace al cortarlo y podrás apreciar mejor su textura y sabor a mantequilla.

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