Hallacas venezolanas

Hallacas venezolanas con masa de maíz y guiso de carnes
Receta de hallacas venezolanas

Las hallacas venezolanas son un plato típico de Navidad. Esta preparación forma parte de una tradición familiar ligada a la historia y a las celebraciones de diciembre en Venezuela. Su elaboración reúne una fina masa de maíz con un guiso de carnes y verduras, además de aceitunas, alcaparras, pasas y otros adornos que aportan el contraste característico de cada bocado. Aunque existen diferencias según la región y las costumbres familiares, las hallacas navideñas mantienen una identidad propia y se preparan durante las fiestas.

Preparar hallacas navideñas requiere tiempo y paciencia, pero también convierte la cocina en un punto de encuentro familiar. Primero se prepara el relleno y se deja reposar para que adquiera cuerpo; después se extiende la masa sobre las hojas de plátano, se añaden los adornos y se forman los paquetes. Finalmente, las hallacas se atan y se cocinan hasta que la masa queda firme. El resultado es un tradicional plato navideño venezolano, lleno de sabor y significado.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 2 horas y 30 minutos
  • Tiempo de cocinado: 3 horas
  • Tiempo total: 5 horas y 30 minutos
  • Raciones: 20
  • Categoría: Plato navideño
  • Tipo de cocina: Venezolana
  • Calorías por ración: 700 kcal

Ingredientes

PPara el aceite onotado

  • 500 ml de aceite vegetal
  • 4 cucharadas de semillas de onoto

Para el guiso

  • 1,2 kg de carne de res
  • 500 g de carne de cerdo
  • 500 g de costillas de cerdo
  • 750 g de pollo
  • 1 kg de cebolla
  • 300 g de ajo porro
  • 250 g de cebollín
  • 8 dientes de ajo
  • 500 g de pimentón rojo
  • 100 g de ají dulce
  • 250 ml de vino tinto dulce
  • 100 g de papelón
  • 150 g de alcaparras
  • 100 g de aceitunas verdes
  • 150 ml de aceite onotado
  • 1 litro de caldo de pollo
  • 100 g de harina de maíz precocida
  • 1 cucharadita de pimienta negra
  • Sal al gusto

Para la masa

  • 1,5 kg de harina de maíz precocida amarilla
  • 1,8 litros de caldo de pollo
  • 300 ml de aceite onotado
  • 2 cucharaditas de sal

Para los adornos

  • 2 cebollas
  • 2 pimentones rojos
  • 100 g de alcaparras
  • 150 g de aceitunas verdes
  • 150 g de uvas pasas
  • 500 g de pollo cocido

Para envolver

  • 4 kg de hojas de plátano
  • 1 rollo de hilo pabilo
  • Aceite onotado

Como hacer Hallacas venezolanas

  1. Prepara el aceite onotado: Calienta el aceite vegetal en una olla pequeña a fuego medio-bajo y agrega las semillas de onoto. Cocina durante 3 o 4 minutos, hasta que el aceite adquiera un color intenso, pero sin dejar que las semillas se quemen, ya que aportarían un sabor amargo. Retira del fuego y deja reposar unos minutos para que continúen liberando su color. Cuela el aceite y reserva; lo utilizarás tanto para el guiso como para la masa y el montaje de las hallacas.
  2. Cocina el pollo y prepara el caldo: Coloca el pollo en una olla, cúbrelo con agua y cocínalo hasta que esté completamente tierno. Retíralo, reserva el caldo y deja que el pollo se enfríe lo suficiente para poder manipularlo. Desmenuza el pollo y reserva aproximadamente una parte para incorporar al guiso y otra para utilizarla como adorno de las hallacas. Cuela el caldo antes de utilizarlo en la masa para que quede limpio y sin restos.
  3. Prepara las carnes del guiso: Corta la carne de res y la carne de cerdo en dados pequeños y uniformes, retirando previamente los excesos de grasa o tejidos duros. Separa las costillas de cerdo en piezas manejables y, si son muy grandes, córtalas entre los huesos. Procura que los trozos de carne no sean demasiado grandes, ya que el guiso debe poder distribuirse fácilmente sobre la masa y quedar integrado con el resto de los ingredientes.
  4. Prepara el sofrito: Calienta el aceite onotado en una olla grande y agrega la cebolla finamente picada. Cocina hasta que empiece a transparentar y añade el ajo triturado. Incorpora después el ajo porro cortado finamente y el cebollín en rodajas delgadas, y cocina durante unos minutos para que se ablanden. Agrega el pimentón y el ají dulce finamente picados y continúa cocinando hasta obtener un sofrito tierno y aromático. El ají dulce es especialmente importante para el perfil tradicional del guiso, por lo que conviene utilizarlo si está disponible.
  5. Cocina las carnes: Incorpora la carne de cerdo, las costillas y la carne de res al sofrito y remueve bien para que se impregnen del aceite y de los vegetales. Cocina durante varios minutos y agrega el caldo de pollo, el vino tinto dulce, el papelón y la pimienta. Mezcla y lleva a una cocción suave. Cocina a fuego medio-bajo durante aproximadamente 1½ horas, o hasta que las carnes estén muy tiernas y las costillas hayan aportado su sabor al guiso. Si el líquido se reduce demasiado antes de que las carnes estén listas, añade un poco más de caldo.
  6. Incorpora el pollo y los ingredientes finales del guiso: Cuando la carne de res y la de cerdo estén tiernas, retira las costillas y separa la carne de los huesos, descartando estos últimos. Regresa la carne de las costillas al guiso e incorpora el pollo desmenuzado. Añade las alcaparras y las aceitunas previamente escurridas y picadas. Mezcla con cuidado para distribuir los ingredientes sin deshacer completamente el pollo y continúa cocinando durante unos minutos para que los sabores se integren. Prueba antes de añadir sal, porque las aceitunas y las alcaparras ya aportan una cantidad importante.
  7. Espesa y deja reposar el guiso: Disuelve la harina de maíz en una pequeña cantidad de caldo frío o tibio y agrégala poco a poco al guiso mientras remueves para evitar grumos. Cocina durante unos minutos más, hasta obtener una preparación espesa y jugosa, pero nunca líquida. El guiso debe poder colocarse sobre la masa sin que el líquido se derrame al cerrar la hallaca. Retira del fuego y deja enfriar completamente. Lo más recomendable es preparar el guiso el día anterior y conservarlo refrigerado durante toda la noche, ya que el reposo hace que adquiera cuerpo y facilita considerablemente el montaje.
  8. Prepara y organiza las hojas: Lava cuidadosamente las hojas de plátano y sécalas con un paño limpio. Retira las partes demasiado gruesas o rígidas que puedan dificultar el doblado y separa las hojas según su tamaño. Reserva las más grandes para formar el paquete principal, las medianas para reforzar el envoltorio y las tiras estrechas para formar las fajas exteriores. Corta las hojas grandes en piezas de aproximadamente 30 × 30 cm y prepara piezas más pequeñas para el segundo envoltorio; las medidas son orientativas y pueden variar según el tamaño de las hojas.
  9. Prepara los adornos: Corta las cebollas en ruedas o tiras finas y corta los pimentones en tiras delgadas, retirando previamente las semillas y las partes blancas del interior. Escurre las alcaparras y las aceitunas y reserva las pasas. Corta el pollo cocido reservado anteriormente en tiras o trozos pequeños. Coloca todos los adornos en recipientes separados para tenerlos organizados y poder montar las hallacas de manera continua.
  10. Prepara la masa: Coloca la harina de maíz precocida amarilla en un recipiente grande y añade la sal. Incorpora poco a poco el caldo de pollo tibio mientras amasas, y después agrega el aceite onotado. Continúa amasando hasta conseguir una masa homogénea, suave, flexible y fácil de extender. La masa no debe quedar pegajosa ni presentar grietas al presionarla; si está demasiado firme, añade un poco más de caldo, y si queda demasiado blanda, incorpora pequeñas cantidades de harina. Una vez lista, mantenla cubierta con un paño húmedo para evitar que se reseque mientras preparas las hallacas.
  11. Extiende la masa sobre las hojas: Coloca una hoja grande sobre la superficie de trabajo y úntala ligeramente con aceite onotado. Toma aproximadamente 100 g de masa, forma una bola y colócala en el centro de la hoja. Aplástala con los dedos y extiéndela hasta formar un círculo fino y uniforme de unos 3 o 4 mm de grosor. Procura que los bordes no queden agrietados, porque deben unirse al cerrar la hallaca y mantener el guiso completamente encerrado.
  12. Coloca el guiso y los adornos: Coloca en el centro de la masa aproximadamente 70 g de guiso y distribúyelo formando una porción compacta. Sobre el guiso coloca los adornos de manera equilibrada, utilizando una porción de cebolla, pimentón, aceitunas, alcaparras, pasas y pollo. No conviene sobrecargar la hallaca, porque el exceso de relleno dificulta el cierre y puede provocar que la hoja se abra durante la cocción.
  13. Cierra cada hallaca: Levanta los extremos superior e inferior de la hoja y júntalos sobre el relleno, procurando que los bordes de la masa se encuentren para cubrir completamente el guiso. Haz un doblez firme en la parte superior y después dobla los extremos laterales hacia dentro para formar un paquete rectangular. Coloca este paquete sobre una segunda hoja más pequeña, preferiblemente en sentido contrario al de la primera, y envuélvelo nuevamente para reforzarlo. Finalmente, coloca una tira estrecha de hoja alrededor del paquete a modo de faja.
  14. Amarra las hallacas: Ata cada hallaca con hilo pabilo formando el característico enrejado. Realiza varias vueltas en sentido horizontal y después cruza el hilo en sentido vertical, manteniendo una tensión suficiente para sujetar firmemente el paquete, pero sin apretar tanto como para romper las hojas. El objetivo es que la hallaca permanezca completamente cerrada durante la cocción y conserve su forma rectangular.
  15. Cocina las hallacas: Llena una olla grande con abundante agua y añade suficiente sal para que el agua quede ligeramente salada. Cuando alcance una ebullición constante, introduce cuidadosamente las hallacas y asegúrate de que queden completamente cubiertas por el agua. Tapa la olla y cocina a fuego medio durante unos 45 minutos. Si las hallacas son especialmente grandes o la olla pierde temperatura al introducirlas, puede ser necesario prolongar la cocción hasta aproximadamente 50 o 60 minutos.
  16. Escurre y deja reposar: Retira las hallacas del agua con una espumadera y colócalas verticalmente o ligeramente inclinadas para que escurran bien. Déjalas reposar al menos 30 minutos antes de servirlas. Aunque pueden consumirse el mismo día, las hallacas suelen mejorar después de reposar, ya que la masa termina de asentarse y el guiso adquiere una textura más compacta. Si se preparan con anticipación, deja que se enfríen completamente antes de refrigerarlas.
  17. Sirve las hallacas: Para servir, corta y retira el hilo pabilo, abre cuidadosamente las hojas y presenta cada hallaca sobre su propia hoja de plátano. Si las has refrigerado, puedes recalentarlas sumergiéndolas nuevamente en agua hirviendo durante unos 20 minutos, manteniéndolas envueltas en sus hojas. Las hallacas también pueden congelarse una vez cocidas y enfriadas; para consumirlas, se recalientan directamente en agua caliente hasta que estén completamente calientes en el centro.

Recetas relacionadas