Tarta guinness
Hay tartas que sorprenden desde el primer corte, y la tarta Guinness es una de ellas. Su bizcocho de color oscuro, elaborado con cerveza negra y cacao puro, destaca por una miga húmeda, tierna y con un intenso sabor a chocolate. Aunque su aspecto pueda recordar al de una tarta demasiado tostada, ese tono profundo es precisamente una de sus señas de identidad. Además, la cerveza no domina el sabor, sino que aporta jugosidad y ayuda a realzar los matices del cacao, dando como resultado un postre diferente y delicioso.
El toque más característico llega con el frosting de queso crema, nata y azúcar glas, una cobertura suave y blanca que contrasta con el bizcocho y recuerda a la espuma de una pinta de Guinness. Esta combinación convierte la receta en una propuesta original, perfecta para celebraciones, reuniones familiares o para sorprender el Día de San Patricio. Su preparación es más fácil de lo que parece y, si dejas reposar el bizcocho hasta el día siguiente, conseguirás una textura aún más asentada y un sabor redondo.
Información de la receta
- Tiempo de preparación: 30 minutos
- Tiempo de cocinado: 55 minutos
- Tiempo total: 2 horas y 25 minutos, incluido el enfriado y la refrigeración
- Raciones: 10
- Categoría: Postres y tartas
- Tipo de cocina: Irlandesa
- Calorías por ración: 550 kcal
Ingredientes
Para el bizcocho
- 250 ml de cerveza Guinness
- 250 g de mantequilla sin sal
- 300 g de azúcar blanco
- 275 g de harina de trigo
- 75 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 150 ml de crema agria (sour cream)
- 2 huevos grandes
- 12 g de bicarbonato de sodio
- 2½ cucharaditas de extracto de vainilla
- 1 pizca de sal
Para la cobertura de queso crema
- 300 g de queso crema
- 125 ml de nata para montar (35 % de materia grasa), bien fría
- 150 g de azúcar glas
- 2 cucharaditas de maicena
Como hacer Tarta Guinness
- Prepara el horno y el molde: Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo, y engrasa un molde redondo de unos 22 cm de diámetro. Puedes cubrir la base con papel de horno para facilitar el desmoldado. Esta tarta queda mejor si el bizcocho conserva una textura húmeda y esponjosa, por lo que conviene evitar un molde demasiado grande que haga que la masa quede excesivamente fina.
- Calienta la cerveza con la mantequilla: Vierte la cerveza Guinness en un cazo y añade la mantequilla cortada en dados. Calienta a fuego medio-bajo, removiendo hasta que la mantequilla se derrita por completo. No es necesario que la mezcla hierva; basta con que quede homogénea. Retira del fuego y deja que se temple unos minutos antes de incorporarla al resto de los ingredientes.
- Mezcla los ingredientes secos: En un recipiente amplio, tamiza la harina y el cacao puro en polvo. Añade el azúcar, el bicarbonato de sodio y la pizca de sal, y mezcla bien para distribuirlos de manera uniforme. Tamizar la harina y el cacao ayuda a evitar grumos y permite obtener una masa más fina.
- Combina los ingredientes líquidos: En otro recipiente, bate los huevos con la crema agria y el extracto de vainilla hasta que estén bien integrados. Incorpora poco a poco la mezcla templada de cerveza y mantequilla, removiendo mientras la añades. Es importante que no esté demasiado caliente para evitar que los huevos se cuajen.
- Prepara la masa del bizcocho: Vierte la mezcla líquida sobre los ingredientes secos y remueve con unas varillas manuales hasta conseguir una masa uniforme, sin restos de harina ni grumos de cacao. No batas en exceso, ya que trabajar demasiado la masa puede afectar a la textura final. La mezcla quedará bastante líquida, algo normal en esta receta.
- Hornea el bizcocho: Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 45-55 minutos a 180 °C. El tiempo puede variar según el horno y el molde utilizado. Para comprobar si está listo, introduce un palillo en el centro; debe salir sin masa líquida, aunque puede conservar algunas migas húmedas. Si la superficie se dora demasiado pronto, puedes cubrirla ligeramente con papel de aluminio durante los últimos minutos.
- Deja enfriar el bizcocho: Retira el molde del horno y deja reposar el bizcocho unos 10-15 minutos antes de desmoldarlo. Después, pásalo a una rejilla y espera hasta que se enfríe por completo antes de añadir la cobertura. Este paso es fundamental, porque el calor podría derretir la crema de queso y hacer que pierda consistencia.
- Monta la nata para la cobertura: Vierte la nata bien fría en un recipiente y bátela con unas varillas eléctricas hasta que esté montada y forme picos firmes, pero sin llegar a cortarse. Para facilitar el proceso, puedes enfriar previamente el recipiente y las varillas. Reserva la nata montada en el frigorífico mientras preparas el queso crema.
- Prepara la crema de queso: En otro recipiente, bate el queso crema con el azúcar glas y la maicena hasta obtener una mezcla suave, cremosa y sin grumos. Incorpora la nata montada poco a poco, con movimientos envolventes y una espátula, para conservar el aire y conseguir una cobertura ligera y estable. Si el queso crema está demasiado frío y duro, déjalo reposar unos minutos a temperatura ambiente antes de batirlo.
- Cubre y refrigera la tarta Guinness: Coloca el bizcocho completamente frío en un plato y extiende la cobertura de queso crema por encima, formando ondas suaves con una espátula para darle el aspecto característico de una pinta de Guinness, con la parte superior blanca y cremosa. Refrigera la tarta durante al menos una hora antes de servir para que la cobertura tome consistencia. Si la conservas en el frigorífico, sácala unos 15-20 minutos antes de comer para disfrutar mejor de su textura y sabor.